LOS CULPABLES DE LA HOGUERA BÁRBARA

 

Esa turba enloquecida, ebria de alcohol, fanatismo y odio que asaltó el panóptico donde se mantenía prisionero a Don Eloy Alfaro y a sus generales y provocó la peor carnicería que recuerde la historia ecuatoriana, fue solo el infame brazo ejecutor de todo un conglomerado  que tenía cuentas pendientes con el Alfarismo . Esa chusma brutal, esa masa primitiva  conformada por el lumpen de la sociedad de la época fueron solamente los autores materiales de una venganza largamente reprimida de grupos opuestos al Liberalismo Radical que  Eloy Alfaro representaba.

Los  verdaderos culpables de la tragedia que avergüenza a los ecuatorianos por siempre fueron los siguientes:

1.- Una parte del pueblo ecuatoriano cansado de tanta sangre derramada en las fratricidas luchas por el poder. Las madres, las viudas, los huérfanos de los tres mil muertos en Huigra, Naranjito y Yaguachi, clamaban justicia. Los deudos de los muertos en la brutal represión de abril de 1907 en Quito, la sangre inocente del P. Emilio Moscoso, del  valiente General cuencano Antonio Vega, del periodista Víctor León Vivar y decenas de víctimas  más que fueron sacrificadas  en las acciones punitivas del intransigente Liberalismo machetero de años anteriores.

2.- El Partido Conservador y su aliada la Iglesia Católica que nunca claudicó en su “santa” cruzada contra los herejes y masones liberales. La ultraconservadora Iglesia de entonces jamás perdonó a Alfaro por la pérdida de sus privilegios. Con Alfaro la Iglesia dejó de ser la rectora de la conciencia de los ecuatorianos y pasó a depender del estado laico. Los curas en venganza desempolvaron el machete de Rayo y lo pusieron en manos de esa horda fanática que al grito de  “Viva Cristo Rey, mueran los masones”, arrastró el cuerpo del Viejo Luchador hasta la Plaza Grande y exhibieron sus despojos en el mismo sitio donde cayó descuartizado el cuerpo de García Moreno 36 años atrás. Los curas y los conservadores atizaron la infame pira de El Ejido.

3.- El Liberalismo plutocrático cuya cabeza más visible era el General Leónidas Plaza Gutiérrez.

Las profundas reformas  efectuadas en el país por el Viejo de Montecristi estaban llegando demasiado lejos y esto molestó a los liberales de derecha que una vez instalados en el poder se propusieron prescindir de las montoneras liberales. Los Plaza, Estrada, Baquerizo, Freile, etc., traicionaron el ideal alfarista al entrar en componendas con los conservadores. Recuérdese que el mismo Plaza pasó a integrar la rancia oligarquía terrateniente serrana al casarse con Avelina Lasso.

4.- El mismo Eloy Alfaro fue uno de los culpables de la hecatombe del 28 de enero. Este es el punto más polémico de todos. El anciano líder liberal, curtido en cien batallas quiso morir de una manera heroica. El era consciente de su trascendencia histórica,  era un militar valiente, un mito en la memoria colectiva; morir de muerte natural en  mullido lecho hubiera sido un afrenta, él quiso morir como los famosos héroes de la historia para hacer mas grande su figura.  Napoleón, Bolívar, Sucre, García Moreno, murieron como mártires  y la historia no los olvida. Él también moriría heroicamente, pero se equivocó, en lugar de la muerte que buscaba tuvo un final indigno y vergonzoso y arrastró con él a sus tenientes.

 

 

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